El muro de la vergüenza tapia las iniciativas socioculturales en Galapagar
Durante 32 días, desde el 26 de noviembre al 28 de diciembre, un grupo de ciudadanos y ciudadanas de Galapagar liberaron el antiguo Centro de Salud (CSL) para denunciar su actual estado de abandono y reclamar la utilización de este edificio como centro sociocultural para el municipio. Dos días después que estos vecinos y vecinas de Galapagar se marcharan voluntariamente del CSL, el Ayuntamiento se apresuraba a tapiar las puertas del mismo para evitar nuevas tentaciones y dejar claro que ningún vecino puede utilizar estas instalaciones públicas.
Y ahí sigue el edificio, nuevo, en perfecto estado, tapiado a cal y canto y desechado por un equipo de gobierno que sigue empeñado en encontrar, en estos tiempos que corren, un inversor privado que quiera levantar un centro comercial en el terreno que actualmente ocupan el mercado, el
antiguo centro de salud y el aparcamiento que hay entre ambos.
Como si del cuento de la lechera se tratara, el alcalde nos promete levantar allí la nueva sede del Ayuntamiento y contar además con un aparcamiento. ¿Será gratis las 24 horas como el que ahora tenemos? ¿No será mejor aprovechar desde ya, y gratis, el centro de salud que tantos millones nos ha costado? Pero claro, en ese caso nadie haría negocio. Eso sí todos, estos planes que tiene nuestro alcalde en su cabeza serán posibles cuando aparezca ese inversor privado que quiera construir la nueva sede del Ayuntamiento junto al Centro Comercial. A cambio, el Ayuntamiento le regalaría al constructor suelo público que debería estar protegido, porque buena parte del mismo coincide con una vía pecuaria histórica.
Toda esta operación especulativa, más propia de los nefastos tiempos del ladrillo, la llamen como la llamen el alcalde y la Comunidad de Madrid, se trata simple y llanamente de un expolio de patrimonio. Si de verdad alguien está interesado en construir un centro comercial, seguro que
encontrará mejores opciones en un término municipal como el de Galapagar que es de los mayores de la Comunidad de Madrid, sin necesidad de abarrotar más aún los pocos espacios libres que quedan en el centro y sin privar al municipio de una parte de su patrimonio público e
histórico.
Mientras tanto, ahí sigue el edificio del centro de salud vacío, tapiado y abandonado, quién sabe hasta cuándo. Entre tanto bosque de ambiciones, la miopía de este ayuntamiento no le deja ver lo que tiene delante: un edificio en perfecto estado que no requiere de ninguna inversión económica para ponerlo al día, porque está listo para entrar en funcionamiento, una ubicación perfecta, un pueblo sin vida y un tejido social y ciudadano que reclama espacios para desarrollar iniciativas socioculturales que liguen a la población más joven con su pueblo. Este cambio de planes no supondría un gasto extra para la maltrecha economía municipal, ya que podría constituirse un espacio autogestionado, o lo que es lo mismo a coste cero para el erario público.
El espacio autogestionado que reivindica el CSL es una iniciativa real y posible y no una mera quimera basada en el cuento de la lechera. Durante algo más de un mes, un grupo de vecinos ha demostrado que es posible ofrecer una programación completa e interesante de actividades
culturales sin que el Ayuntamiento tenga que poner un duro y sin tener que darle la gestión a ninguna empresa privada, sólo hace falta tener ganas, imaginación y voluntad de sacar adelante proyectos que impliquen y favorezcan al pueblo. Para muestra un botón, la autogestión permitió
al CSL realizar durante un mes una gestión del centro que según su memoria económica estaría valorada en unos 16.500 euros, sin que este coste haya tenido que ser repercutido en ninguno de los participantes en las actividades.
Convertir el antiguo Centro de Salud en un centro sociocultural, sin que le cueste nada a los ciudadanos de Galapagar, es posible y viable y no es una iniciativa descabellada lanzada por unos perroflautas soñadores. Hay instituciones políticas del mismo color que el actual ayuntamiento de
Galapagar, o sea del PP, que así lo han entendido y se trata, nada más y nada menos, que del actual Ministerio de Cultura. Con su nuevo titular al frente, no se le han caído los anillos por renovar el convenio de cesión y uso por dos años más al centro autogestionado de la Tabacalera,
una antigua y abandonada fábrica perteneciente al Patrimonio Nacional, ubicada en Lavapiés, y que fue cedida a un grupo de artistas y ciudadanos en marzo de 2010 para convertirla en un Centro Social Autogestionado. Desde entonces no han parado de trabajar ofreciendo talleres y actividades culturales, sociales y educativas gratis a los vecinos del barrio. Galapagar necesita un lugar así que dinamice la “mermada” vida social y cultural de este pueblo.
CSL


