Me llamo Rubén y estoy imputado por coacción y usurpación del antiguo centro de salud de Galapagar. Mi delito, acudir a la llamada de un espacio en el que podía participar y disfrutar de actividades y talleres, así como relacionarme con un montón de vecinos sin que mediase relación comercial alguna. ¿Dónde? En un espacio público castrado por sus gestores. Hoy nos dicen que está mejor, tapiadas sus entradas, que albergando cuentacuentos, monólogos y asambleas vecinales.
Me acusan de coacción, de imponer condiciones para obligar a un sujeto a realizar u omitir una determinada conducta, y de usurpación, delito que consiste en apoderarse violentamente o con amenazas de una casa, de un bien o de un derecho que corresponde a otra persona.
La verdad es que cumplido un mes de la apertura del lugar y varios días del cierre voluntario del mismo analizo mi actitud en el tiempo transcurrido y no me encuentro actitudes violentas o totalitarias, tampoco en la de los vecinos con los que he coincidido en el lugar, de hecho comparto acusación con cuatro madres que acudieron con sus hijas a las actividades que se ofertaban. Me gustaría que más vecinos hubiesen sido testigos del buen ambiente que reinaba en el lugar, pero claro, pendía sobre el pueblo la amenaza de que serían identificados y denunciados los curiosos que quisieran informarse por sí mismos de las actividades que allí se realizaban. Ahí si que encuentro violencia de verdad.
La verdad, es que de aquí en adelante sobre las parcelas del centro de salud y el mercado municipal hay proyectados una demolición y una posterior construcción de aparcamientos, centro comercial y dependencias municipales de titularidad municipal. ¿Con qué dinero se va a pagar, cuando no lo hay para pagar a las empleadas de la limpieza y se están planeando más despidos? Que nos digan la verdad. ¿Tal vez cediendo la explotación y beneficios del lugar a los promotores de la obra durante un porrón de años? La verdad es que no veo el beneficio, ni para los comerciantes de la zona, ni para el mantenimiento del patrimonio común del pueblo que son nuestros espacios, mucho menos para fomentar las relaciones entre los vecinos.
El significado de la palabra verdad abarca desde la honestidad, la buena fe y la sinceridad humana en general, hasta el acuerdo de los conocimientos con las cosas que se afirman como realidades: los hechos o la cosa en particular
Por haber participado en asambleas en torno a la reivindicación pacífica del uso y disfrute del patrimonio común atesorado durante generaciones, nuestros poderes públicos, me acusan de delincuente, violento y totalitario. ¿La víctima de mi delito? el Ayuntamiento, representante del pueblo. Curiosa víctima la verdad. Justo el mismo Ayuntamiento que ha coaccionado a las personas para que no se informen y saquen sus propias conclusiones, el mismo que va a ceder el beneficio de nuestro patrimonio a entidades privadas. Curiosa víctima, la verdad.
Curiosa víctima, la verdad


Comentarios
Negar la propiedad privada
Invadir un espacio.
Negar la decisión de la gente cuando voto al ayuntamiento en democracia.
Innorar lo que la mayoria quiere, haciendo lo que a Rubén le da la gana o considera oportuno.
Si eso no es actitud totalitaria que venga Dios y lo vea.
Vamos que Hitler cuando invadio Polonia pensaría lo mismo, un espacio desaprovechado y lo que opinen los polacos tampoco tiene mucha importancia etc etc
Por que le cuesta tanto a la gente respetar la propiedad privada y la democracia? todo lo demas es manipular y engañar Rubén
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